Noches de hablar casi hasta el amanecer, la charla es de esas donde el tiempo no se siente, es casi un chiste que nos siga espantando ver el reloj y decir “ ¡¿¡¿qué, qué!?! ¡¿¡ son las 4.30 de la mañana?!? ” por tanto vernos por la tarde-noche siempre ha sido un peligro.

Llevamos más de 15 años así y no tengo mejor aliado a pesar del mundo.

Nuestro entretenimiento es simple, queremos arreglar el mundo desde siempre, no ha sido fácil pero si divertido.

Claro, antes “nuestro mundo” se componía de Universidad, familia y amigos. Hoy somos más ambiciosos y nuestro mundo se expandió.

Hoy estamos rebasados de ideas, proyectos, actividades, información e insomnios. Dejamos más tiempo donde hay menos lana pero, ¿a quién le importa si ahí está lo que nos gusta? o al menos ahí está nuestro consuelo.

Nos hablamos por nuestro apellido excepto cuando las cosas se ponen serias y nuestros nombres aparecen ahí… expuestos, secos, aventados al aire con aires de desdén y símbolo de “ándele, por mula” o “ah! estate, hay que aparentar seriedad”.

Somos amigos de esos de verdad, de esos con todo tipo de historias, de esos a los que no les espanta lo que venga, de esos que se eligieron para siempre, de esos a prueba de sus novias y mis novios, la distancia, los problemas, la salud y la enfermedad…somos de esos.

Somos de esos que sólo saben que siempre serán amigos.