En el lugar que armamos su primer “date” oficial, festejamos su enlace nupcial, en la Ciudad del Pecado. Esta vez lo que pasó en Las Vegas si salió de Las Vegas, sólo por el placer de fregar el slogan.

El “¿Por qué no se casan en las Vegas?” patrocinado por Rox disparó los preparativos para la boda legalizadora de Pizzerole en tierra gringa, lo que sería un discreto brindis en Phoenix terminó como fiesta de pueblo de tres días, pero a la gringa; con fiesta de superbowl, despedida de solteros y boda.

Aunque tenía ganas de ver una boda en Las Vegas, jamás pensé que sería en un lunes justificado por el número 8, el ocho-chino quesque de la buena fortuna, y que no sólo la vería sino que participaría activamente con el rol de “maid of honor” (honor que usted me hace).

Todo sucedió conforme a la agenda; la novia se convertía por momentos en bridezila, al novio le importaba un rábano cualquier “detalle fino” del magno acontecimiento, la fecha definitiva cambió hasta dar en el clavo con las fechas de mayor ocupación en Vegas (gracias por cierto), los asistentes confirmaron 48 horas antes, los padres del novio se enteraron al final, tuvimos el tradicional pleito de la “despedida se solteros”, brindis multitudinarios so pretexto del adiós a las mieles de la soltería, recorrido cultural con duración de una yarda de margarita por Las Vegas Strip y claro, la estancia ad hoc en el paraíso de los excesos.

El desenlace, más allá de cualquier tradición gringa o mexicana, quedó expuesta a los ojos de los presentes física y virtualmente en una hermosa boda con transmisión vía internet cortesía de la Little Chapel of The Flowers y el poder de la firma matrimonial y bancaria del novio, claro.

A los más afortunados nos transportó la limo del hotel a la capilla, de la capilla a un tour por Vegas Strip, del tour al hotel, del hotel a la pubertad y de la pubertad al cielo, que si está lejos y se llama Vía Brasil…ah que lugar! que servicio! y que bien la pasamos!

Celebramos en familia, brindamos por el presente y bien-vibramos el futuro de la afortunada pareja. Ah! salió tan bien que se rumora habrá repetición en nueva sede; Vallarta.